# "Los fracasos de España con Marruecos han tenido efectos catastróficos desde hace 125 años" **By:** José Antonio Zarzalejos **Published:** 2026-08-08T05:00:00+02:00 **Source:** [El Confidencial](https://www.elconfidencial.com/espana/2026-08-08/espana-marruecos-historia-politica-1hms_4402556) --- Entrevista a Juan Francisco Fuentes El historiador recorre las relaciones de España con Marruecos y subraya que la debilidad española es siempre un acicate para el intervencionismo o las maniobras desestabilizadoras de Marruecos El historiador Juan Francisco Fuentes. (Olmo Calvo) Juan Francisco Fuentes, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid, académico de la Real Academia de la Historia y Premio Nacional de Historia 2025 por Bienvenido Mister Chaplin: la americanización de la España de entreguerras, es uno de los historiadores más destacados de las últimas décadas en nuestro país. Autor de obras de referencia como 23 de febrero de 1981: El golpe que acabó con todos los golpes, Con el Rey y contra el Rey: Los socialistas y la monarquía y la biografía de Adolfo Suárez, reeditada el pasado año, contextualizan en esta entrevista la relación entre España y Marruecos en el siglo pasado y hasta el presente, subrayando que los fracasos de nuestra política con el vecino africano han derivado siempre en "efectos catastróficos" y que Marruecos "lleva 125 años desestabilizando la política nacional" como se ha demostrado con el asalto a la ciudad de Ceuta el pasado 30 de julio. PREGUNTA. Si echamos la vista atrás, Marruecos ha sido una piedra en el zapato de España de manera cíclica, recurrente. RESPUESTA. Sí, así es. Recuerdo haber leído en alguna ocasión una frase del conde de Romanones, hacia 1912: "Marruecos es nuestra única política exterior". Tras la pérdida de las colonias de ultramar, el norte de África se convirtió en una especie de 'valor refugio', un escenario que parecía manejable para recuperar parte del prestigio internacional perdido en el 98, un sucedáneo de política exterior —ese es el sentido, creo yo, de la frase de Romanones— ante el aislamiento de España de la política europea. P. Pero eso fue una ilusión, o al menos, una visión de coyuntura. R. En cierto modo, porque la verdad es que enseguida se pudo ver que Marruecos no era una presa tan fácil como habían pensado algunos y que una política de prestigio en aquel territorio tenía un altísimo coste en la política nacional, como se comprobó en la Semana Trágica de 1909 en Barcelona, provocada por el desastre del Barranco del Lobo y la decisión de mandar, deprisa y corriendo, tropas de reservistas para reforzar la defensa de Melilla. El saldo político de aquel episodio fue un conato de revolución en Barcelona, una represión salvaje, la caída del Gobierno de Maura, forzada por el rey, y el principio del fin del turno pacífico pactado en su día por Cánovas y Sagasta. P. Y, casi de inmediato, la guerra allí con un coste humano, político y económico muy alto. R. La guerra de Marruecos fue tal vez el factor más desestabilizador de la política española durante la Restauración, y probablemente el mayor error que cometió Alfonso XIII a lo largo de su reinado. No es descabellado decir que indirectamente le acabó costando la corona, si aceptamos que hay una cadena de acontecimientos que va del desastre de Annual (1921) a la proclamación de la República, pasando por el expediente Picasso y el golpe de Primo de Rivera, apoyado por el rey, entre otras cosas, para dar carpetazo al expediente para depurar responsabilidades por el desastre de Annual. En cambio, el desembarco de Alhucemas en 1925, que consiguió pacificar el norte de África, no diré que pasó sin pena ni gloria, pero desde luego le sirvió de poco a Primo de Rivera cuando la dictadura entró en crisis. Todo ello lleva a pensar que los éxitos en Marruecos, cuando los ha habido, han influido mucho menos en la política nacional que los fracasos, que han tenido efectos catastróficos. P. Y cuando llegó la II República, se encontró con que allí tenía un grave problema. R. La República se encuentra con un Marruecos pacificado, pero un sector del ejército africanizado, imbuido de un concepto de la guerra como aventura y de una mística de la violencia que aproximaban a los africanistas al fascismo. Hay que recordar aquella frase de Franco a su primo y secretario, muchos años después: "Sin África yo no me concibo a mí mismo". El ejército de África fue decisivo no solo en la sublevación de julio del 36, que triunfó en todo el Protectorado, aunque tuvo que vencer alguna resistencia, sino en la primera etapa de la Guerra Civil, marcada por el rápido avance de legionarios y regulares desde el Estrecho hasta Madrid entre julio y noviembre de 1936. Por cierto, la propaganda republicana está plagada de eso que hoy se llama islamofobia por considerar a los "moros" (sic) que luchaban en el ejército de Franco mercenarios que se comportaban con un salvajismo inaudito. Juan Francisco Fuentes durante una entrevista con El Confidencial. (Olmo Calvo) P. La izquierda no miró a Marruecos con la cercanía de la derecha, al menos entonces. R. Porque la izquierda asociaba tradicionalmente Marruecos con el viejo problema del militarismo, del colonialismo y de los privilegios de las clases medias y altas, que conseguían que sus hijos se libraran de hacer el servicio militar en África. Seguían vigentes, pues, aquellas palabras de Joaquín Costa durante la guerra de Cuba: que los hijos de los pobres tenían el raro privilegio de ser los únicos que morían por la patria, porque, gracias a un sistema de reclutamiento hecho a su medida, los hijos de los ricos se quedaban siempre en casa. Algunas novelas de los años veinte-treinta, como Imán, del gran Sender, o El Blocao, de Díaz Fernández, reflejan fielmente la imagen que la izquierda revolucionaria tenía de la guerra de Marruecos. Pero hay que decir que algunos militares de izquierdas que habían estado destinados allí participaban también, en alguna medida, del mito africanista, que oponía la aventura de una guerra colonial a ese ejército de despachos y burocracia en el que, según ellos, medraban sus compañeros de la península. Visto en perspectiva, se puede decir que el grupo africanista ha sido el mayor lobby militar de la España contemporánea desde los ayacuchos de la época de Espartero. P. Con Franco, la frontera sur de España pareció mantenerse más estable, más tranquila. R. Porque para Franco y su régimen, Marruecos representa la gran fantasía histórica y personal del dictador, simbolizada en su 'guardia mora', menos anecdótica de lo que podría parecer. El norte de África, en concreto el Marruecos francés y el Oranesado (Orán y sus territorios bajo dominio francés), fue la principal razón por la que España no entró en la II Guerra Mundial, porque de todas las condiciones que Franco le puso a Hitler para entrar en guerra, esa era la única, ceder los territorios franceses a España, que le pareció inaceptable. El motivo parece claro: para darle esos territorios a Franco, tenía que quitárselos a Pétain, y debió de pensar que no le salía a cuenta. El famoso mantra franquista de 'nuestros hermanos los árabes' tiene algo que ver con la frase de Romanones que citaba al principio: frente al secular aislamiento español, siempre quedaba Marruecos y, por extensión, los países árabes. P. Pero en la agonía de Franco las cañas marroquíes se vuelven lanzas para España. R. Marruecos marca el prólogo de la política española en la Transición con la Marcha Verde lanzada por Hassan II sobre el Sahara Occidental. Es un episodio muy significativo, porque da la pauta de conductas y episodios posteriores: primero, porque muestra que la debilidad española es siempre un acicate para el intervencionismo o las maniobras desestabilizadoras de Marruecos; segundo, porque suele contar con el respaldo de Estados Unidos, especialmente en momentos en que EEUU tiene algún contencioso o cuenta pendiente con España; tercero, porque, como en la Marcha Verde o en la última crisis en Ceuta, Marruecos puede recurrir a procedimientos que a España le están vedados y ante los que no tiene fácil respuesta. P. Teóricamente, España tendría que disponer de esa capacidad de respuesta, de respuesta firme, que es la que ha faltado en nuestra relación con Marruecos. R. Pero no es así. Nuestro vecino del sur es un jugador de ventaja que, además de su innegable habilidad, cuenta con las cartas marcadas que le da el croupier, léase EEUU. En estas circunstancias, el margen que tiene España es muy limitado. En teoría, podría apoyarse en la Unión Europea, pero ahora mismo el Gobierno español tiene pocos amigos en Europa, como hemos visto en la última crisis en Ceuta, en la que el Gobierno ha conseguido exasperar a la mayoría de los miembros de la UE. P. Algún sector de la izquierda parece reaccionar de una manera muy distinta al Gobierno de Sánchez respecto de Marruecos. R. Sí, es cierto. Pero Marruecos tiene un efecto distorsionante en la agenda política española, que se refleja en el sistema de partidos, hasta el punto de provocar un desdoblamiento del eje derecha-izquierda, con una izquierda pro y anti marroquí (lo vemos en el propio Gobierno) y una derecha pro y anti marroquí. Fue también uno de los motivos de desacuerdo en su día entre el rey Juan Carlos y el presidente Aznar. P. ¿En qué términos se produjo ese desacuerdo entre ambos? R. Pues que el presidente Aznar, partidario de la línea dura en las relaciones con Marruecos y de responder a cualquier extralimitación marroquí, como se vio en el asunto de Perejil. El rey confiaba más en una diplomacia informal, basada en las relaciones personales y en la búsqueda del acuerdo, anteponiendo los intereses comunes a contenciosos puntuales. Y es verdad que esa especie de diplomacia personal del rey Juan Carlos sirvió para encauzar alguna crisis grave, como me contó en su día Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero eran otros tiempos, otros reyes y otros socialistas. P. El repaso histórico de la relación España-Marruecos es desolador y el presente, a tenor de la invasión de Ceuta, es pesimista. R. La verdad es que si repasamos los últimos 125 años de la historia de España, llegamos a la conclusión de que hay pocos temas que hayan tenido una incidencia tan continuada y desestabilizadora en la política española como nuestra presencia en el norte de África y las relaciones con Marruecos. Juan Francisco Fuentes, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid, académico de la Real Academia de la Historia y Premio Nacional de Historia 2025 por Bienvenido Mister Chaplin: la americanización de la España de entreguerras, es uno de los historiadores más destacados de las últimas décadas en nuestro país. Autor de obras de referencia como 23 de febrero de 1981: El golpe que acabó con todos los golpes, Con el Rey y contra el Rey: Los socialistas y la monarquía y la biografía de Adolfo Suárez, reeditada el pasado año, contextualizan en esta entrevista la relación entre España y Marruecos en el siglo pasado y hasta el presente, subrayando que los fracasos de nuestra política con el vecino africano han derivado siempre en "efectos catastróficos" y que Marruecos "lleva 125 años desestabilizando la política nacional" como se ha demostrado con el asalto a la ciudad de Ceuta el pasado 30 de julio.